sábado, 11 de junio de 2016

Ganar es el método



    1-   Partido picante. De un despliegue físico más imponente que el debut frente a Chile. Argentina competía ante su ‘Nigeria’ de América – Como en Brasil- . Por eso era inimaginable añadir a Leo, a la alineación inicial. Mucho golpe. Mucha fricción. La velocidad al momento de circular la pelota sería la llave para destrabar el marcador temprano. Y Banega era la pieza encargada de aceitar la zona de gestación. Panamá, por su parte, sabía que la paliza que debía darse para cortar los circuitos tenía que rozar la perfección si soñaban con arrancar algún punto.

2-    Y así ocurrió. Panamá escondió cualquier complejo y se tomó en serio la misión de correr. Olvidar la estética y meter la pierna. Correr y correr, mientras que Mascherano era el rostro que más se veía en cámara – Cosa no muy esperada en esta era Martino -. El gol de Otamendi fue un accidente que activó el momentum más sólido de la escuadra centroamericana. Pimentel se mostró agraciado en la conducción, logrando sacar de su espació de comodidad a un Banega que conseguía libertad como interior por la izquierda. Augusto se quedaba junto a Mascherano rompiendo todo por el centro.

3-    Sin dudas, el desarrollo del partido fue un retroceso en el funcionamiento colectivo. Aunque en este tipo de competencias no basta lucir. Hay que saber ganar los choques de distintas índoles. Las exigencias que plasmó Bolillo Gómez en su escuadra, fueron bien interpretadas por Argentina. Antes de romperse Di María, su participación no irradió. Como el equipo en general. Pero, Higuain sí mostró su capacidad de espalda al arco. Siendo el desahogo hacia las bandas. Gaitan y Di María se beneficiaron del sacrificio del ‘Capo Di Napoles’. Su némesis sigue siendo la barrera psicológica que le impide tomar la decisión para definir en el momento preciso. No es futbolístico. Es meramente mental. Y ese trabajo es del cuerpo técnico.

4-    Panamá compitió en el aspecto defensivo a nivel del torneo. No así en la ofensiva. Blas Pérez deambulaba esperando algún chispazo de Quintero o Godoy, quienes permanecían más atentos a las ayudas en transiciones que a la elaboración. En sus armas supo crecer. Lástima que la imprudencia de Godoy terminase con cualquier posibilidad real de emparejar el resultado.

5-    Transcurrían los minutos del segundo tiempo, y el partido se iba convirtiendo en una peligrosa y aburrida sesión de entrenamiento. Argentina dominaba el balón y los ritmos y Panamá esperaba la oportunidad que siempre se les da a los  equipos chicos cuando enfrentan a los gigantes. 1-0 era un marcador demasiado corto, como para darle un espacio a la duda y Martino por eso llamó al mejor de todos los tiempos. El único que con su presencia es capaz de espantar y resquebrajar cualquier sistema. El antídoto del aburrimiento.

6-    Y solo bastó media hora para que Messi desnudase al placer las falencias de Panamá. Hat-trick. Omnipresencia. Aciertos en todas su participaciones, y  lo más importante, la identidad de cuál será su función en esta Argentina. Por el centro, detrás de Higuain, y a la misma línea de los aleros. Un Messi muy Riquelme. No más Leo de wing derecho. Al menos hasta que se coloque la blaugrana.

Y 7- Seis de seis. Aún queda Bolivia. Y Argentina saldrá con la misión de asegurar el primer puesto, y es que nadie puede negar que Martino y compañía suspiraran al ver el triunfo de Venezuela sobre Uruguay. El fantasma del 2011 no retornaría a su casa – Al menos esta vez -. El horizonte dibuja un enfrentamiento: Venezuela vs Argentina en cuartos de final. 

Geoff I. Hernández

viernes, 10 de junio de 2016

Creyentes de un nuevo tiempo




     1- Los noventa minutos contra Uruguay significaron mucho más allá que un triunfo o una clasificación. Su principal análisis debe ser la demostración plena que la angustia de la Era Sanvicente, nunca fue futbolística. El talento siempre estuvo, está y estará. Y allí se afirma la belleza de este deporte, que no solo de talento vivirá un equipo, sino de la gestión y sindéresis ejercida por el líder. Los mismos zarandeados por Chile, y Ecuador, eliminaron al actual líder de Eliminatorias y octava mejor selección del mundo. Fútbol. Radiografía de lo inexplicable.

2-    Llegaba el tiempo de la primera gran decisión de Rafael Dudamel como gerente de un grupo que ha rozado la gloria e ido al infierno mismo en menos de tres años. Peñaranda – Representante de la nueva raza – sustituía a Seijas – Capitán de los días de gloria -. Movimiento inteligente y ofensivo que dictaminaría el ritmo de la conquista. Pero, dejemos por un instante la ejecución al lado. Y  usemos la retórica: ¿Cómo Dudamel sanó en tan poco tiempo las heridas de un equipo roto en espíritu y en competencia? ¿Cuál es su verdadero nivel de influencia en la gerencia de un grupo de jugadores de altísimo nivel que desean revertir las derrotas del ayer? Un misterio digno de ser anunciado.

3-    Uruguay hizo cuatro variantes en su alineación. Donde las fichas a observar serían los ‘Gastones’. Uno – Ramírez -  tendría la obligación de darle sentido de orientación a un equipo que dejó de jugar al fútbol y se entregó únicamente a la intensidad. Y el otro – Silva – se encargaría de cubrir la zona derecha, donde el trío Guerra-Rosales y Peñaranda cuando se permutase, construirían la ofensiva llanera. Ninguno de los ingresados aportó sentido de mejora en la escuadra ‘Charrúa’. Diluidos y sometidos por dos bloques compactos que secuestraron y anidaron sus camisetas vinotintas en todos los sectores del campo.

4-    El primer tiempo fue una partida de Ajedrez hasta el gol de Salomón. Posesión del balón igualada. Venezuela mostrando rebeldía, y Uruguay refugiándose en las temporizaciones, coberturas y en Godín y Giménez, como respuesta a la sorpresa del planteo rival. Con ritmo en ambos lados del campo y muy atractivo a la vista. No había diferencias visibles y solo un  momento mágico parecía ser el camino para abrir el marcador, y allí apareció Alejandro Guerra, con ese don inequívoco de decidir correctamente y ejecutar con la delicia de los escogidos. Firmando un disparo de 40 metros que terminaría en el horizontal que resguardaba Muslera. El resto es historia. Rebote y sentido de ubicación del Gladiador. 0-1.


5-    Arquímedes Figuera sigue siendo el escudo del General. Entendió su papel secundario, y a partir del despliegue físico y las ayudas a los laterales, encontró su radio de acción. Equilibrio y aporte físico para un mediocampo vinotinto que tiene en Tomás Rincón el segundo pase limpio. El capitán no tuvo su partido más cómodo. Y era lógico. Arévalo Ríos y Sánchez eran el muro que entorpecería cada asociación hacia las bandas. No fue hasta el segundo tiempo, cuando se rompiese el encuentro, que Rincón influyese en las posesiones. Su trabajo de anticipación y de ayudas a los centrales fue espectacular.

6-    Adalberto Peñaranda. El protagonista de una noche inolvidable. El próximo crack sudamericano. El destino ya lo decidió. Y por suerte, nació en nuestra tierra. Tiene todo los argumentos técnicos y tácticos para triunfar en el fútbol élite. Ayer acertó en todo, hasta en sus imprecisiones y nervios. Encaró a Uruguay como si fuese una partida del barrio. Irreverente, solidario en defensa, y con una coordinación en el manejo de balón tan llamativa, que era inevitable no imaginarlo como víctima de la frustración uruguaya. Tuvo dos ocasiones para matar la partida. No lo logró. ¿Y qué importa? Si en el trabajo invisible lo hizo todo perfecto. Obligó a Maxi Pereira a subir apenas un par de veces al ataque. Atacó por fuera y por dentro. Y lo mejor de todo, jugó como si tuviese 26 años y fuese ficha del Barcelona. Cuando en realidad, tiene 18 y juega en el Granada. El límite lo pondrá su carácter. De resto, es imposible imaginarlo fallar.

7-    ¿Final de una Era? Probablemente. El ‘Maestro’ tiene un último reto. Rusia 2018. La salud y la reestructuración en la identidad futbolístoca de Uruguay serán sus jueces. Los héroes de Sudáfrica han ido cayendo. Y es un momento inmejorable para insertar en el proyecto a la nueva camada. En los brazos de Godín-Cavani-Suárez está el futuro próximo del gigante del mar del plata mientras se desarrolla la cantera. ¿Fracaso? Por supuesto, a esta selección nunca se le exigirá menos que estar en los 4 mejores. Por cierto. Nico Lodeiro en 10 minutos hizo sufrir a Venezuela. Frágil lectura del partido para el cuerpo técnico.

8-    Venezuela debe aprender a liquidar este tipo de partidos. Pues, son los que clasifican a un Mundial. Ayer, ese sufrimiento final pudo haber sido evitado. Mención especial para la línea defensiva. Vizcarrondo expelió todo – Excepto ese error del 1T -, González cada día se parece más en funcionamiento y en movimiento a Rosales. Feltscher, tiene todo lo que pedíamos de un lateral por la izquierda. Responsable con los metros a sus espaldas. Sin temor para reventar la pelota al costado, y preciso en las barridas. Wilker Ángel, entendió que este era su partido bisagra y así compitió. Como si mañana dejase de ser jugador. Él es una de las mejores noticias. La Vinotinto tiene central y futuro capitán por varios años.

Y 9- La grandeza se puede reconstruir. Y esta Copa es una hermosa oportunidad para competir en favor de una nación necesitada. Librando una guerra en el campo que sirve de fe para millones de venezolanos. Y Dudamel como líder tiene la misión de hacerles entender a los 23 guerreros trajeados de vinotinto que son los creyentes de un nuevo tiempo.

lunes, 6 de junio de 2016

Espacios, Identidad y Banega.

   1- Argentina debutaba con la misión de reafirmar la superioridad mostrada en las Eliminatorias frente al campeón de América. Sin Messi. Es decir, sin lo sobrenatural. Era el tiempo de los obreros. Y para eso se encomendó al triunvirato Banega-Mascherano-Fernández como destructores del circuito chileno que engalana Vidal-Aranguiz-Díaz. Martino sabía que si imponían condiciones en la zona media, Chile iba a morder el anzuelo y se desordenaría. Como ha ocurrido cada treinta minutos en la Era Pizzi.

2-    En 365 días, Chile pasó de ser la selección más sólida del continente en la posesión y construcción, a un grupete de velocistas cuya renta básica de supervivencia es la explotación del error rival. Intérpretes que añoran el guion del ayer, y cuerpo técnico, que comienza a degustar la hiel que produjo dejar fuera a Valdivia. Chile se extravió en la búsqueda de una nueva identidad.

3-    Los primeros 25’ de Argentina fueron pletóricos. Ángel Di María como 11, y Nicolás Gaitán como 7, desdoblaron a placer a los laterales ficticios de la Roja. Fue un milagro que Mauricio Isla no le costase un gol a Chile en ese lapso. Su predilección al ataque, y los errores de cobertura de Aranguiz, convirtieron esa zona en el Gran Cañón del Campeón. Y ahí se afincó el fideo. Que es el actor secundario que todo director quisiera tener. Pero que cuando le toca tomar la batuta y liderar a la banda completa, sufre en la toma de decisiones. De ahí, el principal motivo, por el que Chile salió vivo en el primer tiempo.

4-    Alexis, desde los tiempos de Martino en el Barcelona, se acostumbró a darse palizas tras paliza como antídoto a su incapacidad de asociarse con sus compañeros de ataque – En este caso Vargas -. En el sistema que trazó Pizzi, Sánchez sufre la mayoría del tiempo. Obligado a retrasarse 15 o 20 metros, para recibir un balón limpio, se enfrentaba a Otamendi, a Augusto y a Mascherano. Perdiendo casi siempre.  Desvirtuado, y esperando ese dribbling milagroso que le permitiese superar a tres rivales, para limpiar hacia las bandas. Fue la demostración de que en el fútbol puedes correr 15 kilómetros, y aún así no ser figura. Aunque el mano a mano que atajó Romero, evitó el inicio de otra historia.

5-    En el segundo tiempo, Argentina desmejoró notablemente en el funcionamiento colectivo, pero activó el motor que los llevó al subcampeonato en Brasil. La conquista de los espacios. Pizzi intentó solventar el problema chileno, provocando el golpe por golpe. Lo que terminó siendo el suicidio. Y ahí apareció Banega. El mismo que perdió seis pelotas, y erró el 50% de los pases en el primer tiempo. Y que en el complemento, emergió como el arquitecto y protagonista del triunfo. Pasó del plano destructivo junto con Mascherano, a dominar los ritmos del juego cerca de los wings. Con metros a las espaldas de Isla y Mena, el mediapunta del Sevilla, se dio un banquete, asistió a Di María, y anotó. Llevándose el man of the match,  y estampando su nombre en la próxima alineación de Martino.

6-    Chile olvidó el arte. Y de ahí nacieron todos sus momentos de gloria. Extorsionando sus convicciones. Pizzi debe ver el modelo Borghi. Y no cometer los mismos errores. Porque si fracasa en esta Copa, sus días en el banquillo, podrían ser muy cortos. Hoy el Campeón está en una crisis de identidad. Solo esfuerzo y empuje. Desconcentrados y muy lejos de la imagen que los llevó a secuestrar el reinado de América. Aranguiz y Díaz, nunca habían estado tan erráticos como en California. Y si las columnas se estremecen, la edificación puede perecer.


Y 7- El temblor del debut cedió. La autoridad, eficacia y libertad en los movimientos, ubican a Argentina como el rival a vencer. La única incógnita es: ¿Cómo funcionará el equipo de Martino cuando regrese Messi? ¿Existirá finalmente la unión que tanto se le reclama a cada selección Argentina? O ¿Seguirán las dificultades en la zona de gol? Solo Martino y Leo lo saben. 

Geoff I. Hernández

miércoles, 24 de febrero de 2016

Como en los días de Guardiola...

   1-  El mensaje fue claro: Somos campeones y queremos repetir. Así llegó el Barcelona más guardiolista de esta Nueva Era al Emirates Stadium. Luis Enrique apostó a la frescura de Piqué y Busquets para sostener el caos que los tres tenores armarían arriba. Rakitic como todocampista, limpiaría cualquier indisciplina táctica de Alves e Iniesta fijaría marcas y así darle libertad a las galopadas de Alba.

2-  Al frente tenían a un Arsenal distinto, maduro y decidido, dispuesto a desnaturalizarse y a olvidar los registros de vistosidad, y así emparejar una lucha a lo italiano. Como el Inter en 2010. Sólidos en defensa e imperdonables en ataque, para ello se encomendaban a la genialidad genética de Ozil y la multiplicación zonal de Ramsey. Giroud no podía perdonar, y el dominio estadístico de Cech vs Messi debía seguir, si querían tener alguna oportunidad en la serie.

3-     Rodó el balón, y con el inició otra presentación de dominio pleno de este Barcelona Rey de Europa. El guardiolismo no se olvida. Y menos cuando enfrentas a un bloque compacto de jugadores convencidos de una idea y atentos en las ayudas y en el repliegue. Cuesta mucho encontrar otra versión tan lejos de la posesión y comprometidos en defensa en los tiempos de Wenger. Pero, ¿Quién criticaría los recursos utilizados para romper una maldición? El problema es que la maldición mutó y se convirtió en un Kraken de tres cabezas. Que te liquidará, por más que te esfuerces, por más que cubras cada centímetro de la cancha, siempre hallará la forma de vencer. Sin importar el apellido del Cancerbero de turno.

4-     La imagen seria del Arsenal de la primera media hora se fue diluyendo en la ansiedad de quién está acostumbrando al roce del cuero, y de repente, se lo secuestran. El 4-4-2, que intentaba comerle los talones a Busquets se fue estirando, y perdiendo el norte del Plan A. De forma inteligente, Iniesta se fue a la misma línea del ‘5’ culé para el proceso de creación. Detrás de ellos dos,  había otra batalla titánica entre Alexis que descosía a Alves a través del físico y la gambeta, y Ozil que exigía a un Mascherano superlativo. Y es que el argentino aún no olvida sus noches londinenses. Sacrificio pleno a las espaldas de Busquets, y apoyos en las bandas. Alba fue mucho menos de lo que siempre es. Y eso redujo en buena parte las apariciones ofensivas de Neymar que estaba solo luchando contra Chamberlain y Bellerín que lo retuvieron el tiempo que su humanidad les permitió.

5-     Hay una característica que separa a este Fútbol Club Barcelona del de Guardiola, y es la capacidad de ajustarse al sufrimiento. Saben transformar los momentos negativos, en espacios letales hacia el contragolpe. Ser supremos en el juego de posición, y añadir como recurso el contraataque más letal del mundo es increíble. O te marean con un discurso posesivo de pases, o te inyectan el veneno letal de transitar 80 metros en 4 pases. Como en el 0-1. El corte de Piqué, la majestad de Iniesta, el Caño de Suárez, la absorción y habilitación de Neymar, y la pausa de Messi. El gol reflejó el proceso de evolución del equipo de Luis Enrique sin tocar el ADN del Barcelona.


6-     Y el Arsenal compitió a un nivel de Semifinales de Champions y casi se embolsa una goleada en contra. No hay una mejor síntesis del partido que esa. Así es este Barcelona, que llega al tramo vital de la temporada con la Liga en el bolsillo, una final de Copa, y con los colmillos afilados hacia lo que resta de Champions. El 0-2 bastó para espantar los fantasmas del pasado. Ya no habrá supremacía de Cech. Y la maldición de Wenger seguirá su curso. Porque le tocó medirse a la dinastía, a los únicos que conocen el día y la hora de su derrota. No será su rival quien los venza, serán ellos mismos. 

Geoff I. Hernández

domingo, 6 de septiembre de 2015

Para ti Papá..






Ha sido difícil llegar hasta acá y lo sabes. Has transitado al norte, al sur, al este y al oeste, soñando con esa estabilidad para tu familia y con el cumplimiento de esos sueños que cabalgan dentro de ti y que Dios insiste en recordarte a diario. Te has enfrentado a turbulencias de distintas índoles: Ideológicas, espirituales, y económicas. Has visto como personas que juraron amarte y respetarte, te vendieron por menos de lo que tú como amigo le entregaste. Has construido, y has derribado. Has pagado un precio muy duro en tu soledad, enfrentando cara a cara al temor y a las voces que nos gritan en el oído que “estamos solos y que no lo lograremos”. Ninguna de las personas que leerán o escucharán sobre esta carta, tendrán una pizca de idea de lo mucho que sufriste en tus adentros, en ese universo que solo Dios conoce.  Pero aguantaste, y resurgiste como el Ave Fénix, o – Como para hacerlo un poco más poético – La hoja del cerezo. 

 II

En tu oficio hay muy pocos como tú – Y de forma imparcial lo digo. Debe ser un privilegio mayor y una responsabilidad incalculable ser un puente de comunicación entre el Poder Ejecutivo de los cielos y la tierra. Hoy es un buen día para recordarte el nivel de admiración que siento hacia ti. Hacia la facilidad con la que has enfrentando las injusticias y como nunca utilizaste tu don para corromperte. Aunque muchos no te hayan visto con los ojos de la gracia, siempre habrá una nueva tierra dispuesta a reconocer la genética de libertad y de unción genuina que hay dentro de ti. Y como te lo dije en alguna noche fría de Caracas, todo crecerá el día en que creas en ti mismo. 

III

Soy terrible en las demostraciones de amor que esta sociedad enseña. Por eso apelo a las letras – Mi arma preferida - , y a través de ellas, quiero desatascar cualquier fantasma del pasado, cualquier herida oculta que afectase nuestra unión como Padre e Hijo. Porque siempre tienes la palabra que derrumbará a mis enemigos y ese es mi mayor tesoro. Perdóname por mi eterna duda hacia todo, por los temas de conversación que a veces te aburren, quizá hasta por ir enrumbándome a un camino que no llegaste a imaginar. Pero si hay algo que pueda pedirte es que nunca olvides que yo soy un trocito de ti, y de mamá en este Universo, y en mi mochila están guardadas cada palabra, cada dirección y cada fundamento que echaron en mí. Tengo archivada cada profecía, y para que sonrías al momento de oír este escrito, se han ido cumpliendo poco a poco. Y por eso descanso, porque no hay un motivo de alegría más grande para un hombre que vivir a través de la protección de los profetas. Y es que el profeta es el único ente autorizado en arrancar del cielo las llaves de la prosperidad, de la protección y del conocimiento del futuro. Y yo, con el orgullo de un hijo profesional, digo que mi futuro está asegurado en Dios a través de ti.

IV

…y me despido – Porque los trámites burocráticos de los bancos me llaman -  no sin antes recordarte que te amo y que la razón principal de esta carta es marcar un antes y un después en la vida de Austerling Gioffrey Hernández. Dios estaba esperando el momento en que creyeses que era posible poseer la tierra. Ese tiempo llegó y como dice el gran King: “No hay un camino más honesto que aquel que estuvo lleno de piedras y de huecos, porque cuando sufrimos, es cuando más conocemos de nosotros mismos, y conocernos a nosotros mismos nos empujará siempre a cumplir nuestro llamado”. 

Tu hijo, el escritor. 

G.H 

“Tienes la palabra que derrumbará a mis enemigos.”